Oscar Espinosa Chepe
Carta al Sr. Adolfo Pérez Esquivel, Premio Noble de la Paz
La Habana, 3 de Enero de 2006
Sr. Adolfo Pérez Esquivel Premio Nobel de la Paz
Sr. Pérez Esquivel:
Hemos leído con mucha atención su carta al Sr. George W. Bush,
presidente de Estados Unidos de América, del 23 de Diciembre
pasado, donde Usted se refiere a planteamientos recientes del
Sr. Jimmy Cárter, expresidente de ese país y Premio Nobel de la
Paz, acerca de sus preocupaciones sobre el estado actual de esa
nación y los problemas derivados para el mundo de políticas
calificadas por él como inaceptables.
El Presidente Cárter estuvo en Cuba hace unos años, en una
visita que para nosotros ha sido memorable por la sabiduría que
mostró, y su imparcialidad y objetividad al valorar los
problemas cubanos. En un recordado discurso pronunciado en la
Universidad de La Habana, a la vez que censuró a su propio país
por sus políticas equivocadas con respecto a Cuba, tampoco fue
remiso a denunciar la falta de democracia y respeto a los
derechos humanos existentes en la Isla ante sus máximas
autoridades.
Hay que recordar que en esa ocasión mencionó el Proyecto Várela
por primera vez en público en Cuba, el cual reclama una consulta
popular ajustándose a la Constitución vigente sobre la necesidad
de respeto a la libertad de expresión y asociación;
excarcelación de los presos políticos no vinculados a hechos de
violencia y de sangre; posibilidad de los cubanos de poseer
negocios privados; y cambios en la restrictiva y antidemocrática
Ley Electoral vigente.
El Proyecto Várela reunió más de las 10 mil firmas que la
Constitución establece como requisito para convocar un
referéndum. Sin embargo, la respuesta del gobierno, a ese legal,
moderado y pacifico pedido, fue desatar una enorme represión
mediante el arresto y condena a penas de hasta 28 años de cárcel
de 75 personas que han sido reconocidas por la organización
Amnistía Internacional como prisioneros de conciencia.
A diferencia de Cárter, Usted ha visitado muchas veces Cuba, y
como hemos visto por nuestra televisión se ha alojado en hoteles
lujosos, donde a los cubanos no se nos permite la estancia.
Usted ha sido testigo del apartheid existente en nuestro país,
sin que nunca se haya atrevido a denunciar tan bochornoso estado
de cosas. No se ha interesado por conocer la situación de la
población, la falta de libertad imperante y la continuada
violación de los derechos humanos. Por el contrario, en todos
sus planteamientos se observa una completa sumisión al
totalitarismo, soslayando su alta responsabilidad ante el mundo
en su condición de Premio Nobel de la Paz.
En su carta, Usted menciona la reciente votación en la Asamblea
General de la ONU, donde por abrumadora mayoría se condenaron
las medidas de presión económica impuestas por el gobierno de
Estados Unidos a Cuba desde hace muchos años.
Pudiéramos estar de acuerdo con Usted en el apoyo a esta justa
decisión de la comunidad internacional, pero nos parece que su
posición sería aceptable, si con el mismo vigor aplaudiera las
continuadas condenas a las autoridades de La Habana en la
Comisión de la ONU por las violaciones de los derechos humanos
de los cubanos.
Que conozcamos, jamás Usted ha protestado por las terribles
condiciones que sufren los presos de conciencia y políticos en
las cárceles de la Isla. Usted en diferentes oportunidades ha
condenado el trato dado a los prisioneros en la prisión de la
Base Naval de Guantánamo. Independientemente de que se trate de
personas con cargos de terroristas, nosotros pudiéramos
coincidir en que resulta inaceptable ese tratamiento, por lo que
nos solidarizamos con los puntos de vista de Amnistía
Internacional, Human Rights Watch y otras ONGs.
Respecto a sus criterios, los estimamos sin validez alguna, pues
nunca hemos conocido una declaración suya respecto al trato que
reciben los presos políticos y comunes en la Prisión Provincial
de Guantánamo, a sólo unos kilómetros de la Base, y en las
muchísimas cárceles existentes en Cuba.
Nos resulta contradictoria su posición de reclamar el cese de la
pena de muerte en Estados Unidos, mientras se ha mantenido
callado luego del fusilamiento de tres jóvenes cubanos negros en
Abril de 2003, y las decenas de hombres que son mantenidos en
pabellones de la muerte para en cualquier momento ser fusilados.
La única actitud decente es reclamar la erradicación de la pena
de muerte en todos los países del mundo, y no silenciar a
conveniencia.
Estamos convencidos de que las políticas neoliberales y de
capitalismo extremo han llevado a las sociedades
latinoamericanas a la desesperación, el hambre y la miseria,
demostrando la incapacidad de las mismas para traer la felicidad
y la prosperidad a los pueblos. Al mismo tiempo, el caso de Cuba
ha develado que el capitalismo de estado -con su enorme
despilfarro de recursos humanos, financieros y materiales-
convierte a las personas en meras piezas de una gigantesca
maquinaria estatal, que disfrazada de falso socialismo por una
engañosa propaganda sobre la existencia de la propiedad social,
es fuente de ruina e infelicidad para los ciudadanos.
Como dijimos, Usted ha estado en múltiples ocasiones en nuestro
país, y desde hace tiempo debió hacer juicios más imparciales
sobre nuestra caótica situación, y a la vez de rechazar la
injerencia extranjera en nuestros asuntos, debió también
denunciar el bloqueo que el totalitarismo ha impuesto a la
iniciativa y capacidad creativa de los cubanos durante mucho
tiempo, sumiéndolos en la precariedad.
Usted debe conocer que aún en los campos de la educación, salud
pública y seguridad social donde es cierto se dieron avances,
más que nada por la laboriosidad y capacidad de mis
compatriotas, lográndose desde hace muchos años lugares cimeros
en América Latina, están presentes deterioros cualitativos y
cuantitativos, y se pierde de forma paulatina lo alcanzado con
tantos esfuerzos y sacrificios.
Por último, debemos recordar su imperdonable falta de interés
por la injusta situación de la Dra. Hilda Molina, científica
cubana a quien se niega el permiso de salida de Cuba para unirse
a su hijo y nietos en Argentina desde hace más de diez años.
También ha mostrado indiferencia ante la negativa del gobierno
cubano de permitir a cinco pacíficas mujeres, seleccionadas por
las Damas de Blanco, viajar a recibir el Premio Andrei Sajarov a
la Libertad de Conciencia, otorgado por el Parlamento Europeo el
14 de Diciembre pasado. Siendo usted natural de un país que
conoció en carne propia los desmanes del totalitarismo,
hubiéramos esperado otra actitud.
Sr. Pérez Esquivel, lo instamos a que Usted reaccione y asuma
una actitud imparcial ante el drama cubano, dejando a un lado su
posición de aliado del totalitarismo. Su responsabilidad como
Premio Nobel de la Paz lo demanda. Atentamente,
Lic. Osear Espinosa Chepe
Economista y Periodista Independiente
Condenado a 20 años de cárcel desde Marzo de 2003
Con Licencia Extrapenal "hasta que se considere que ha
recuperado su salud" desde 29-11-2004.
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