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Batalla de ideas y debate
popular
Por: Adrián Leiva Pérez
LA HABANA, enero (www.cubanet.org) - La más alta dirección del
gobierno cubano, así como su estructura política y los medios de
comunicación, mejor dicho de propaganda, vienen refiriéndose
desde hace tiempo a un tema de carácter sociopolítico muy
interesante. Se trata de "la batalla de ideas" y "el debate de
ideas con el pueblo".
Para esta nueva estrategia el régimen ha habilitado el programa
televisivo Mesa Redonda, donde el debate entre los periodistas
que intervienen en el mismo sucede de igual modo que con los
actores y sus libretos. Los temas no tienen nada en común con la
realidad ni con las necesidades que enfrenta cotidianamente el
cubano.
Esta situación me recuerda a un amigo, que actualmente reside
con su familia en el exterior, que me relató un hecho ocurrido a
principios del llamado período especial en una casa donde él se
encontraba de visita. La familia no tenía nada que comer ese día
y el hombre, uno de esos militantes del Partido Comunista que se
niega a recurrir a la "bolsa negra" para solucionar el problema
y de los que cada vez quedan menos, llegó a su casa y al
enterarse de la mala noticia discutió con su esposa. Esta, para
escarmentarlo, le sirvió en un plato el libro Los Fundamentos
del Socialismo en Cuba, y en seguida le dijo: "Si quieres,
cómete tus ideas porque no hay otra cosa".
Dos aspectos están bien claros en este asunto. El primero es que
de discursos no vive el pueblo; el segundo, que la actitud
irrespetuosa de la mujer tampoco solucionó el problema.
El militante comunista, al negarse a comprar alimentos en la
bolsa negra, defiende su derecho a ser un ciudadano honesto. Y
tiene toda la razón en este punto.
Sin embargo, su esposa también tiene su parte de verdad al
defender el derecho a solucionar de algún modo lo que el Estado
cubano es incapaz de resolver: la alimentación, entre otros
problemas.
Visto superficialmente, el problema parece sencillo y quizás
hasta chistoso, pero, no, es más bien dramático si se tiene en
cuenta que las causas que originan éste y otros hechos
cualesquiera que afecten el normal desarrollo de la población
radica en la naturaleza misma del sistema socio, político,
económico existente en el país desde hace 42 años.
No obstante, en la batalla de ideas y el debate popular que el
gobierno y su maquinaria de propaganda desarrollan las 24 horas
de cada día se esquivan estos asuntos, se eluden los temas de la
realidad cubana que están diariamente en boca de los diferentes
sectores sociales.
Estos temas no son para debatir en las Mesas Redondas, donde
sólo intervienen los periodistas progubernamentales. Estos
reporteros sólo pueden hablar y hablar porque, es evidente, el
sistema se está autoaniquilando con su característica
incapacidad para solucionar nada relativo al pueblo.
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