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Reportes de La Comisión
Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación
Nacional.
 
SOCIEDAD CIVIL CUBANA
 

Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba
 

 
 
 
Filosofía


Luchar por la libertad no ha sido nunca una tarea fácil, pero sí constituye históricamente el esfuerzo más decoroso que cualquier ser humano pueda realizar bajo las circunstancias de toda naturaleza.

El pueblo cubano, desde el nacimiento de su identidad como tal, ha combatido a los enemigos de su libertad e independencia, desde la España madre, a quien debe el defecto y la virtud, la arrogancia, el carácter apasionado, la laboriosidad y la mezcla de razas, hasta al poderoso vecino del norte que siempre tuvo en mente el anexar la estrella solitaria a su gloriosa bandera y a las castas nacidas de la nación, pero empecinadas en negarles a sus hermanos el bienestar y la tranquilidad que sólo la libertad y la democracia son capaces de brindar a pueblo alguno. Desde la corrupción que pudre los cimientos del gobierno honesto, desde la violencia insensata y criminal que marcó a destiempo el de cursar de una república recién estrenada, joven, profunda y cargada de esperanza, pero sin experiencias turbantes suficientes tal vez para templar su ánimo y endurecer el tronco de sus instituciones; hasta los extremos delirantes y criminales de un grupo de sus hijos que confundieron la nación con un partido, una ideología con la historia y a un hombre a un solo hombre con la patria. La libertad no nace bajo la sombra del árbol de la mentira, ni la filosofía del odio alimenta esperanzas presentes o futuras.

Los destinos de la nación cubana, los destinos de libertad, democracia y prosperidad andan tomando forma y calor en las manos del pueblo de Cuba. Es menester ahora, a esta hora precisa, auxiliar a este pueblo, para evitar a tiempo la lucha fratricida que al horizonte asoma, y el continuismo de la desgracia actual. Hay que ayudar al pueblo de Cuba a ponerse a tono con los tiempos que corren, a disfrutar a tiempo de una libertad merecida y necesaria que eleve la laboriosidad de las fuerzas naturales del país que traiga consigo la riqueza esperada. Hay que cerrar para siempre el círculo de sangre que anuda a nuestra historia, la justicia a de venir de la mano del tiempo justo y de la madurez civil de un pueblo que en cuatro décadas sólo ha conocido de procesos injustos y circenses, para no caer en la venganza que degrada tanto a la víctima como al verdugo, para que la justicia emane de los más puros sentimientos de amor y respeto a la dignidad humana.

A esta libertad en ciernes le hace falta premura, porque a tiempo sí, a la gravidez natural de la historia a esta larga noche de tormentos y crimen le a de tocar fin, pero sentarse al balcón a contemplar la historia debe empapar de sangre la conciencia del mundo que no se apreste ahora solidario y comprensivo a ayudar, a evitar que sigan muriendo cubanos en esa masa letal de agua que separa a la Isla, de la libertad. A que se sigan enterrando en vida a los presos políticos, y vejando con saña a la naciente sociedad civil que anda empeñada en acortarle el tiempo que separa a la dictadura, de la libertad.

A los pueblos y gobiernos del mundo libre, al congreso y al gobierno de los Estados Unidos, nación donde la libertad y el respeto a los derechos del hombre crearon la riqueza y el poder más grande que recuerde la historia, elevamos este llamado de ayuda. El pueblo de Cuba necesita la solidaridad moral y material para poner fin a este régimen de oprobio. La libre información debe fluir con el consentimiento del gobierno actual o sin el mismo. El control actual sobre los medios informativos cercena la verdad, corroen el análisis y comprometen el comportamiento de un pueblo al que se le ha negado el acceso a la libre información. Conviértanse las embajadas en bibliotecas abiertas donde fluya la verdad sin censura, abran los canales del aire a la radio y a la televisión libre, sin prejuicios ideológicos para mostrarle a un pueblo la realidad desnuda del mundo actual donde vivimos, inviertan en la libertad del pueblo de Cuba, incluso aquellos que sin respeto a los oprimidos se han sentado a la mesa de la indignidad y han apostado al futuro a costa del presente de un pueblo. El ahora es el tiempo justo, aún cuando el rey anda destrozando la historia infamemente, aún cuando la iniquidad de un sistema anda preparando tiempos futuros a su decadencia. Ahora, quizás tarde, pero ahora es el momento oportuno de empezar los cambios, porque anidan ya en la conciencia ciudadana, porque andan cargando de esperanzas a los hijos de este pueblo pensando en mañana, en un mañana libre, sin ataduras presentes ni lemas de muerte, ni opciones de muerte sino de vida, de vida y libertad, libertad a los que hoy están tras las rejas por reclamar el derecho a la libertad, libertad para que no existan más los presos de conciencia, libertad por los que mueren buscándola en otras tierras, por la felicidad de los que nacieron hoy y han de nacer mañana. Para que Cuba renazca al concurso de las naciones libres, hace falta a esta hora el esfuerzo de todos los hijos de este pueblo peregrino que como gotas de sangre después de un golpe brutal se han esparcido por toda la faz de la tierra, a esa parte inherente de este pueblo que demostró fuera de la patria de lo que es capaz un pueblo cuando vive en libertad, creando riqueza y honrando su historia y su cultura a través de su paso por el mundo. Es de todos la responsabilidad de este momento, de no contemplar impávidos, sentados, la muerte horrible de un pueblo noble. A amarle de una vez como a nosotros mismos y seguir de este honroso modo el evangelio purificador de aquel que murió en la cruz por todos nosotros.

Para Cuba ya es hora!