|
Artículos
Revuelta en París, y en la
Habana, ¿que volá?*
2006-3-30
Por Jorge Masetti.
Colaborador radicado en Paris
No es por un acto de masoquismo, sino para saber como son
informados los cubanos, que aveces, gracias al internet, que,
por cierto, a ellos les está prohibido, leo el oficialísimo
periódico Granma.
Fechado el 25 de marzo, un tal Arsenio Rodríguez, publica un
artículo sobre las protestas sindicales y juveniles, aquí en
Francia, “Razones para una revuelta”, así lo titula.
Inmediatamente nos recuerda que “Muchas son las razones que
tienen los jóvenes franceses, y también los no tan jóvenes, para
mantener y apoyar esta revuelta”.
Hasta aquí podía estar de acuerdo con lo escrito por el Señor
Arsénico, perdón, Arsenio. Pero me hubiera gustado, que en su
artículo señalara, que los sindicatos en Francia son
independientes, plurales y totalmente separados del Estado.
También olvida que aquí el derecho a huelga y de manifestación,
está protegido por la ley. Sé que sería mucho pedirle que dijera
que la presencia policial era para impedir desmanes, y entre
otras cosas, proteger a los manifestantes. Que la seguridad, fue
coordinada entre la policía y los servicios de orden de los
propios sindicatos.
En su amnesia o autocensura, esconde a sus lectores, que los
franceses han sido ampliamente informados por la prensa, plural
también, sobre estos hechos. Que las imágenes de la
manifestación las vimos en directo, que se han escrito miles de
artículos a favor o en contra e incluso condenando al gobierno.
Que cada uno pudo hacerse su propia opinión.
¿Qué hubiese pasado en Francia si a cualquier gobierno se le
hubiera ocurrido decretar una ley de peligrosidad social, como
la que existe en Cuba, que permite condenar y encarcelar a los
jóvenes, porque simplemente un policía los considera sospechosos,
sobre todo si son negros o tienen el aspecto de los que aquí
manifiestan?
¿Qué hubiese pasado en Francia, si los trabajadores de las
gasolineras hubieran sido sustituidos por supuestos trabajadores
sociales, porque el gobierno los considera ladrones y los
responsabiliza de los males del país? Impensable, esa
humillación no es aceptada. Y de seguir, la lista sería
interminable.
Si señor Arsenio, aquí hay “Razones para una revuelta”, en Cuba,
hay Razones para mil revueltas. Sólo que los cubanos no son
libres ni para comentar en voz alta su descontento.
Artículos | Principal
|