|
Artículos
Dialéctica de una catástrofe (II y Final)
Por: Lic Oscar Espinosa Chepe
www.adcuba.org
En el contexto de la acumulación de los problemas y
menesterosidad en la sociedad cubana, se observa un incremento
notable del disgusto de la población ante un drama al parecer
insoluble.
Ello se manifiesta en el ostensible florecimiento de acciones
contestarías, en su mayoría espontáneas, provocadas por el
aumento de la escaseces y las prohibiciones, en un marco de
continuos cortes de electricidad, debido a la obsolescia de un
sistema energético nacional cuasi colapsado. Como nunca antes,
pululan chistes irreverentes hacia figuras gubernamentales, así
como criticas dirigidas al sistema, efectuadas a viva voz por
ciudadanos corrientes, en lugares públicos, con la anuencia de
los receptores.
En oportunidades, durante los prolongados “apagones,” piedras y
otros objetos contundentes han sido lanzados contra las
vidrieras de las “Shoppings” y otros establecimientos estatales.
Además, en algunos lugares, airados ciudadanos han protestado
colectivamente, obstinados por la carencia de electricidad,
alimento, agua y otros vitales suministros, presentándose una
situación inédita en una sociedad que, salvo contadas
excepciones, ha estado férreamente controlada y amordazada.
Ante un clima social a más largo plazo podría desembocar en
conflictos más serios, el gobierno en lugar de ir a la raíz de
los problemas, un sistema caduco y rebosante de contradicciones,
y por lo menos instrumentar determinadas reformas como las
llevadas a cabo exitosamente por China y Viet Nam, ha optado por
la represión.
La respuesta gubernamental ha sido el incremento de las
detenciones de pacíficos disidentes y el acoso a ciudadanos que
solo aspiran a una Cuba democrática, donde se respeten los
derechos humanos, mediante turbas paramilitares organizadas para
estos fines, que hacen recordar “la porra machadista”.
Como en otras oportunidades, la represión, aunque la sufren
directamente los disidentes y opositores, está dirigida para
aterrorizar a la población y, muy en especial, a los sectores
que durante muchos años apoyaron a la revolución.
Los especialistas en represión del régimen, duchos en la
materia, conocen mejor que nadie que el verdadero peligro de una
explosión social yace en el pueblo, y que la disidencia y la
oposición son únicamente un factor de fermentación de un proceso
determinado por la crisis Terminal del sistema.
Envíado a Acción Democrática Cubana por el Lic. Oscar
Espinosa Chepe
Artículos | Principal
|