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Rebelión en la cuadra
Por: Jorge Ramón Castillo

SANTIAGO DE CUBA, Cuba ( www.cubanet.org ) - Es pura realidad. No es fábula ni ciencia ficción. De hecho, está sucediendo ahora mismo en el casco histórico de la ciudad de Santiago de Cuba.

Un grupo de familias residentes en la calle Toro entre Gallo y Jobito han dicho basta ya y se han enfrentado a funcionarios provinciales del Partido Comunista de Cuba (PCC) y de los Comité de Defensa de la Revolución (CDR) para defender el honor de una familia opositora y echar de la cuadra a dos hermanas que intentan no dejarles ganar el pan de cada día.

Fidel y Raúl es el mote con que se conoce en la barriada a dos mujeres que han hecho de las restricciones a las libertades que impone el régimen a los ciudadanos cubanos un culto personal.

Estas mujeres quincuagenarias se encuentran en la categoría de personas confiables de la revolución. Durante años han vigilado y denunciado con las autoridades a cuantas personas pudieron.

La rebelión en su contra comenzó en octubre de 2004 al filtrarse una información que ambas brindaron a investigadores de la corporación estatal Cubalse acerca de una vecina que solicitó empleo en dicha compañía.

En la condición de presidenta y responsable de vigilancia de los CDR estas hermanitas expresaron que Mayra Rodríguez, su vecina, no merecía trabajar en la empresa porque no era confiable porque mantenía relaciones de amistad con una familia disidente uno de cuyos miembros es prisionero de conciencia de la causa conocida como Los 75.

La vecina, con la ayuda de la comunidad, les declaró una guerra en el terreno social y político en la que funcionarios provinciales de los CDR y el PCC han tenido que intervenir para aplacar los ánimos de la población.

Lo más interesante es que estos funcionarios no han logrado arrancarle a la comunidad en rebeldía un solo acto de rechazo a la familia opositora, pese a su manifiesta intención. El interés que ponen en proteger la actitud de "Fidel y Raúl" les ha valido el descrédito y la apatía popular.

La comunidad expresa en cada reunión pública o privada mantenida con estos comisarios políticos que la familia opositora es una de las más decentes y respetuosas de zona; que el prisionero de conciencia José Gabriel Ramón Castillo es una de las personas con más prestigio en el barrio y que no romperán los vínculos de amistad con él o su familia sólo por su forma de pensar.

Una joven estudiante de periodismo dijo conocer desde niña a la familia y no hallar ningún motivo para dejar de tratarle. Mayra Rodríguez, licenciada en economía, está decidida a no ceder ante la presión aunque esto le impida conseguir empleo.

La actitud de este valiente grupo de personas habla del descontento popular existente por los apretones de tuercas que viene dando el régimen en el ámbito político nacional. También las restricciones a la libertad económica y los desesperantes apagones aceleran el rechazo hacia personas como éstas que disfrutan al contribuir a que el sufrimiento y las vicisitudes del cubano sean aún mayores.

Por sus denuncias la policía ha registrado domicilios y confiscado artículos electrodomésticos y dinero, una joven cumple prisión domiciliar, y un vecino casi es condenado por peligrosidad. El joven iba a ser aprehendido por no trabajar, pero logró escapar antes al exterior con ayuda de una hermana.

Así las cosas, las hermanas castristas destilan odio por la herida. No cesan en su empeño de vengarse y han denunciado en los últimos días a su vecino más cercano, quien se gana la vida vendiendo alimentos. El comerciante fue alertado de la denuncia la noche antes del registro policial y con la ayuda y solidaridad de todos pudo esconder los alimentos y bebidas que almacenaba, antes del amanecer.

Cristina y Mirtha ahora buscan permutar su vivienda a otra localidad de la ciudad de Santiago. El caso que detonó con una de sus intrigas se convirtió luego en la fórmula ideal hallada por los vecinos para repudiarlas y alejarlas.

Mi familia, porque es mi propia familia la del caso que hoy les cuento, siente una satisfacción enorme por tan valiente solidaridad. Nunca pensamos tener tanta consideración entre amigos y vecinos. Por el valor que demuestran frente a un régimen que trata de condenarnos al ostracismo atemorizando a las personas quiero expresarles mis más profundas GRACIAS.


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